cuenta la historia de
Irena Sendler una trabajadora del Departamento de Bienestar Social de Varsovia que durante la
II Guerra Mundial utilizó su trabajo para acceder al gueto de
Varsovia y organizar a un grupo de personas para salvar a los niños judíos del gueto de los campos de concentración.
Se calcula que salvó a más de 2.500 niños sacándolos del gueto
escondidos en bultos y entregándolos posteriormente a familias no
perseguidas por los nazis para que los criaran como hijos propios, en
aquellos casos en los que no encontraban una familia que se hiciese
cargo de ellos los ocultaban en orfanatos o conventos. Irena apuntaba el
nombre de todos los niños, así como su dirección actual y el nombre de
sus familia biológica, con la esperanza de que una vez finalizada la
guerra pudieran reunirse con sus familias. Todos los nombres y
direcciones los escondió en un tarro que enterró en un jardín para que
no pudieran ser encontrados.
En 1943, después de un año de trabajo, Irena fue descubierta cuando
uno de sus colaboradores habló de ella a los nazis bajo tortura. Fue
detenida, interrogada y torturada durante tres meses en la cárcel de
Pawiak para que dijese quién más trabajaba con ella y donde se
encontraban los niños, pero cuando se dieron cuenta de que no diría nada
la condenaron a muerte. Antes de ser ejecutada los miembro de la
Zegota, una organización de la resistencia, sobornaron a un oficial para
que incluyese su nombre en una lista de prisioneros que ya habían sido
ejecutados.
Irena escapó y luchó durante el resto de la guerra dentro de las
filas de la Zegota y fue la cabecilla de la Sección infantil de la
Zegota del Consejo para la asistencia a los judíos.
La película termina con una conmovedora escena de la auténtica Irena
Sendler rindiendo tributo a aquellas madres que tuvieron que
desprenderse de sus propios hijos para que pudieran sobrevivir.
-Hay poco gente tan valiente como ella- decía una niña.
¿Estas de acuerdo con ella?